El síndrome de ovario metabólico poliendocrino se relaciona con mayor riesgo de eventos cardiovasculares

El síndrome de ovario poliquístico (SOP) pasó a llamarse síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP) para hacer hincapié precisamente en la parte metabólica y endocrina, más allá de una afección ginecológica. Un estudio con más de 400.000 mujeres ha asociado el SOMP con un aumento de la incidencia de eventos cardiovasculares, específicamente enfermedad cardiovascular aterosclerótica. Esto se observó independientemente de los factores de riesgo cardiovasculares tradicionales como diabetes, dislipidemia, obesidad e hipertensión, por lo que, por sí solos, no explicarían la asociación encontrada. Las participantes incluidas tenían entre 18 y 50 años, SOMP y se obtuvieron de la base de datos de pacientes Clinformatics Data Mart de Optum. Los resultados se presentan en la revista The Lancet Obstetrics, Gynaecology, & Women’s Health. 

Reacciones

2026 07 21 ovario poliquístico Pluvio Coronado

Pluvio Coronado

Profesor titular de Obstetricia y Ginecología de la Universidad Complutense de Madrid, jefe de Sección del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y presidente de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia

Science Media Centre España

El estudio aporta evidencia sólida con un tamaño relevante y evidencia una asociación ya previamente documentada de que el SOP, o ahora el SOMP, aumenta el riesgo cardiovascular por su asociación con la diabetes, obesidad o trastorno hormonal. Este estudio aporta una evidencia más firme a la previa, incluso después del ajuste por factores de riesgo registrados. Sin embargo, no es un estudio que, por diseño, demuestre causalidad ni permite afirmar que el riesgo residual se deba necesariamente a mecanismos biológicos propios del síndrome, aunque en mi opinión si va encaminado a esa línea.  

El estudio refuerza la idea de que a estas mujeres se les debe evaluar precozmente los factores cardiometabólicos y se debe realizar una prevención bien orientada para reducir los eventos cardiovasculares, en concreto a la dieta, evitar la obesidad y estimular el ejercicio (aunque esto debe ser para todos). 

No declara conflicto de interés
ES

Cristina Carrasco - ovario poliquístico

Cristina Carrasco Romero

Profesora sustituta e investigadora del departamento de Fisiología en la facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Extremadura

Science Media Centre España

La era del big data sigue dando sus frutos en investigación biomédica y, particularmente, en salud femenina. El análisis de grandes volúmenes de datos clínicos permite estudiar en poco tiempo determinados aspectos de las enfermedades que, de otra manera, requerirían años de investigación. Esto nos ayuda a comprender mejor el contexto en el que se desarrollan y, en consecuencia, a mejorar su prevención, diagnóstico y tratamiento. Este es el caso del estudio que se publica ahora sobre el síndrome del ovario poliquístico, recientemente renombrado como síndrome ovárico metabólico poliendocrino para reflejar con mayor precisión el impacto negativo que este desequilibrio hormonal tiene sobre el funcionamiento global del organismo y no solo sobre los ovarios. Estudios previos ya habían demostrado que las mujeres en edad reproductiva con este síndrome presentan con más frecuencia factores de riesgo cardiovascular, como diabetes, dislipidemia, obesidad o hipertensión. Sin embargo, no existían datos concluyentes sobre el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular ateroesclerótica, caracterizada por un engrosamiento y endurecimiento progresivos de las paredes interiores de las arterias que aumenta la probabilidad de sufrir eventos cardiovasculares como infarto, angina de pecho o ictus.

En este estudio longitudinal, basado en el análisis retrospectivo una base de datos nacional estadounidense, la comparación entre más de 400.000 mujeres con síndrome ovárico metabólico poliendocrino y otras sin este trastorno aporta evidencia sólida sobre un mayor riesgo de padecer enfermedad cardiovascular ateroesclerótica en las pacientes afectadas. Como señalan las autoras, estos resultados vuelven a poner el foco en la necesidad tanto de formar a los profesionales sanitarios como de empoderar a las pacientes en materia de prevención, mediante la adopción y el mantenimiento de estilos de vida saludables como primera línea de actuación. En otras palabras, resulta fundamental diseñar e implementar intervenciones preventivas tempranas a través de políticas de salud pública para reducir el riesgo cardiovascular a largo plazo. De hecho, ya en 2023 se publicó una recomendación internacional que incluía la valoración clínica del riesgo cardiovascular desde el momento del diagnóstico del síndrome ovárico metabólico poliendocrino, aunque, según destacan las autoras, la traslación efectiva de esta evidencia a la práctica clínica sigue siendo limitada.

Cabe recordar que toda investigación científica tiene sus limitaciones. Entre ellas destaca la cautela necesaria al generalizar estos resultados a otras poblaciones, ya que el contexto sociosanitario y la prevalencia de los factores de riesgo cardiovascular pueden variar considerablemente entre países e incluso entre distintas regiones.

Además, tras este avance en el conocimiento del contexto cardiometabólico del síndrome ovárico metabólico poliendocrino, las futuras investigaciones deberán cuestionarse sobre cómo varía este riesgo en las distintas formas clínicas de la enfermedad, cuál es la influencia de tratamientos habituales como los anticonceptivos hormonales y la metformina, y qué sucede en otras etapas de la vida de las mujeres, como la menopausia.

Declara no tener conflicto de interés
ES

Francisco Carmona - síndrome de ovario metabólico poliendocrino

Francisco Carmona

Ginecólogo especializado en endometriosis, patología ginecológica benigna y cirugía ginecológica por laparoscopia

Science Media Centre España

Me parece un estudio importante, sobre todo, por el gran número de mujeres incluidas y por la duración del seguimiento. Los resultados refuerzan la idea de que el SOMP no es solo un problema relacionado con la menstruación, la fertilidad o el ovario, sino una alteración con repercusiones metabólicas y cardiovasculares. El aumento de riesgo que encuentran es llamativo y se mantiene incluso después de tener en cuenta factores como la obesidad, la hipertensión, la diabetes o el colesterol.  

Aun así, hay que interpretarlo con cierta prudencia. Es un estudio basado en registros administrativos, por lo que puede haber errores en la identificación de algunos diagnósticos, y no permite demostrar una relación causal. Además, aunque el riesgo relativo aumenta mucho, el riesgo absoluto en mujeres jóvenes sigue siendo bajo. En la práctica, el mensaje no debería ser alarmar, sino insistir en que estas mujeres necesitan una valoración metabólica y cardiovascular desde el diagnóstico y un seguimiento a largo plazo. El nuevo nombre, SOMP, encaja bien con esta visión más amplia del síndrome, aunque no debería hacernos olvidar que se trata de una enfermedad muy heterogénea. 

No declara conflicto de interés
ES
Publicaciones
Atherosclerotic cardiovascular disease risk in polyendocrine metabolic ovarian syndrome: a nationwide, US, claims-based, retrospective, longitudinal, cohort study
    • Revisado por pares
    • Humanos
    • Estudio observacional
Revista
The Lancet Obstetrics, Gynaecology, & Women’s Health
Autores

Snigdha Alur-Gupta et al.

Tipo de estudio:
  • Revisado por pares
  • Humanos
  • Estudio observacional
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